AMONTONAMIENTO
A LIMPIAR LA CASA.
J.L.TOVIAS.
Era
una ciudad en la que ninguna casa tenía ventanas, las habitaciones eran negras
no
se conocía la luz.
Por las
calles solo tinieblas la atmósfera contaminada formaba un
escudo impenetrable a las caricias del rey sol. Los habitantes de ese mundo no
tenían olfato un día apareció una
anciana que gritaba: - ¡Vendo una lámpara y un olfato
un
ciudadano que por allí pasaba se sintió atraído hacia la extraña mujer: sus
ojos resplandecían en la negrura compró la lámpara y el olfato. Cuando quiso pagar a la anciana esta se negó a recibir el dinero el hombre regresó rápidamente a su casa.
Apenas traspasó la puerta un insoportable olor se le metió por las fosas nasales para limpiar su cerebro encendió la lámpara lo que él creía una casa hermosa, limpia, tranquila, era un nido de arañas, basura, alimentos podridos, muebles apolillados, capas de grasa, excrementos de rata ¡No pudo permanecer en ese asqueroso lugar! recorrió las calles en busca de la vieja y le preguntó ¿Qué hizo con mi elegante mansión? Antes yo vivía bien, como todo el mundo, pero apenas me puse su olfato y encendí la lámpara y todo cambio.
Apenas traspasó la puerta un insoportable olor se le metió por las fosas nasales para limpiar su cerebro encendió la lámpara lo que él creía una casa hermosa, limpia, tranquila, era un nido de arañas, basura, alimentos podridos, muebles apolillados, capas de grasa, excrementos de rata ¡No pudo permanecer en ese asqueroso lugar! recorrió las calles en busca de la vieja y le preguntó ¿Qué hizo con mi elegante mansión? Antes yo vivía bien, como todo el mundo, pero apenas me puse su olfato y encendí la lámpara y todo cambio.
¿Por
qué tanta maldad? La señora respondió: - ¡Tu mundo no fue cambiado: es así,
siempre ha sido así! Antes no te dabas cuenta y creías estar bien en un sitio
que tarde o temprano te hubiese destruido.
Ahora
que sabes cuál es tu realidad, debes abrir ventanas, limpiar paredes,
desinfectar el lugar y serás feliz a y entonces
dale la lámpara y al olfato a otro
ciudadano, como lo hice yo.
Más tal parece que las lámparas y los olfatos se multiplican y van saliendo a la luz pública, invadiendo con sus hedores, muchas acciones de las cuales los protagonistas se habían revestido de honradez probos de honorabilidad.
Al principio los actos de los corruptos se utilizaban como arma política golpeadora contra los adversarios ideológicos pero lo que comenzó con un goteo se ha hecho ya un gran río que poco a poco ha ido inundando la escena nacional, estatal y municipal.
Más tal parece que las lámparas y los olfatos se multiplican y van saliendo a la luz pública, invadiendo con sus hedores, muchas acciones de las cuales los protagonistas se habían revestido de honradez probos de honorabilidad.
Al principio los actos de los corruptos se utilizaban como arma política golpeadora contra los adversarios ideológicos pero lo que comenzó con un goteo se ha hecho ya un gran río que poco a poco ha ido inundando la escena nacional, estatal y municipal.
Si
algo hemos ganado con todo esto, es la innegable seguridad de que la corrupción
no tiene bandos.
En un
primer momento siguiendo una corriente nacional,
gente de diferentes partidos se acusan mutuamente
de corruptos y aprovechados esto basándose en la ideología marxista que postula de que todo rico es ladrón, al mismo tiempo que
llevan a cabo hechos ingenuos, para hacer creer a los ciudadanos
que en realidad les importaba el bienestar de su pueblo pero cavaron su propia tumba el señor don
pueblo los repudió.
Y aun más
el trabajo de los medios de comunicación y las redes sociales han revelado la vida de
políticos encumbrados señalándolos como voraces aprovechados para enriquecerse a lo
mendigo.
Lo que
ya venía a ser un secreto a voces pues en
medios de comunicación nacional se han mostrado lujosas casas, viajes, negocios y gastos millonarios en gente que hace muy poco tiempo acumulaba deudas y estilos de vida más bien
modestos. La corrupción ha estado siempre allí así que querido lector ahora le toca a las
recién llegadas administraciones limpiar la casa no queda de otra.
Saludos
a mis tres lectores.

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