LA MEXICANA QUE FUE DUEÑA DE LOS 7-ELEVEN.
Con cinco días de nacida en México fue adoptada por Debra y John
Thompson, quien era el CEO de 7-Eleven, un hombre de Dallas muy respetado en el
mundo de los negocios, porque no hizo su fortuna con el petróleo, como la
mayoría de los texanos de su generación.
Nos dice de arranque que es practicante de la acupuntura social:
“Así me refiero a mi trabajo. La razón por lo que lo llamo así es porque creo
que hay lugares clave en la sociedad en los que puedes aplicar inversión,
energía y recursos en algún momento y ver cómo surten efecto”.
Esta acupunturista social dice que todo el trabajo que realiza
es en el área de la filantropía, el capitalismo consciente o inversiones
socialmente responsables. Toda su labor, explica, se mueve alrededor de esos
conceptos.
“Creo que la forma de hacer tu dinero es tan importante como lo
que haces con él”, complementa Mary Ann.
John P. Thompson, su padre, es una leyenda en Estados Unidos,
pues convirtió una tienda de hielo en Dallas en el imperio global 7-Eleven.
Cuando falleció a consecuencia de cáncer cerebral, esto en enero
de 2003, los obituarios de The New York Times y The Washington Post, por citar
dos ejemplos, recordaban que este hombre se alzaba por encima de la élite de
Dallas porque no se hizo millonario en la industria del oil and gas.
“John P. Thompson, líder de la familia de Dallas que construyó
un negocio de hielo en 7-Eleven, la cadena de tiendas de conveniencia más
grande del mundo, murió en su casa en Dallas. Tenía 77 años”, se lee en la
entrada del texto de Wolfgang Saxon, del Times.
Saxon escribe que el padre de John, Joe C., comenzó vendiendo
bloques de hielo para refrigerar comida en 1927. Un empleado agregó pan, huevos
y leche a ese frío espacio donde vendían agua congelada. Así, cuando las
tiendas tradicionales habían cerrado ya, ellos seguían ofreciendo productos
perecederos, frescos.
Southland Ice se convirtió con el tiempo en Totem Convenience
Stores. En 1946 cambió de nombre a 7-Eleven, por los horarios en que atendían,
que resultaron una novedad: 7 de la mañana a 11 de la noche, los siete días de
la semana.
Cuenta el Times que Thompson era el hijo mayor de tres y en 1961
se convirtió en presidente de la compañía, justo antes de la muerte de su
padre. Ya tenían 600 tiendas; ocho años más tarde, manejaban 3,800 en 35
estados de EU y Canadá. Después llegó a México, Australia y Europa.
En los 80, con la expansión acelerada, las deudas se acumularon
y muy pronto llegaron a estar a punto de la quiebra. Ito-Yokado Company,
Seven-Eleven Japan Company y Carl C. Icahn los rescataron.
El poder de Thompson y su familia en la empresa comenzó a
diluirse.
En 1991, Ito Yokado compró alrededor de 70% de las acciones de
Southland y cinco años después John Thompson se retiró. Fue hasta 2005 cuando
la empresa dejó de ser estadounidense, para convertirse en una compañía
japonesa en su totalidad.
“Mi padre era el CEO de 7-Eleven y fue una gran, gran
influencia en mi vida. Me ayudó a entender que puedes hacer una diferencia
mayor. Hay muchas cosas que implementó para ayudar a la gente pero, por
ejemplo, una cosa: si hoy tú vas a una tienda y encuentras esa especie de botes
para depositar dinero para ayudar a alguna causa, mi padre y mi abuelo lo
iniciaron en su cadena.”
Mary Ann dice que hay mucha influencia del trabajo de estos
empresarios que hoy afecta su propia visión del mundo y la forma de manejarlo.
Recuerda que su infancia no fue fácil, principalmente por su
salud. Dificultades como sordera y ataques. “Estoy muy agradecida con la vida,
crecer en Estados Unidos y tener el acceso al sistema de salud que mis padres
pudieron darme ayudó a sobreponerme a mis problemas de salud. Escucho mejor y
puedo leer los labios hoy, pero platicar como lo hacemos por teléfono en este
momento, me cuesta”.
Haberse quedado en México, huérfana, recuerda, habría hecho que
otra suerte le hubiera tocado, empezando por la débil salud con la que creció.
Aclara que ya no tiene nada que ver con las tiendas y el negocio
de 7-Eleven. “Fue vendida en los 90, a Ito Yokado, hace muchos años. No tengo
relación con ellos hoy”.
Trabajo para vivir
Mary Ann Thompson-Frenk también ha sido speaker en TED Talks, ha
publicado varios libros y tiene además dos centros culturales en México. Uno
dedicado a los toltecas, en Teotihuacán, y otro a los mayas, en Yucatán. Tiene
clínicas para tratar de recuperar la medicina tradicional.
“Trabajo en México con varios programas de intercambio cultural.
Principalmente tratando de preservar y conservar las medicinas tradicionales.
Eso es lo que hacemos en México, de todas formas, el trabajo que hacemos es
global. Hemos hecho trabajo en África, Asia, Europa, en Estados Unidos. Uno de
los proyectos que más me emociona y del que estoy muy orgullosa se llama
‘escuela fuera de la caja’, y se trata de llevar educación media superior y
superior, los conocimientos, a las regiones más pobres del mundo”, dice Mary
Ann.
―¿Qué tan seguido viene a México?
―Probablemente, al menos dos veces al año, más que eso
seguramente. Tengo dos viajes al año, con varias reuniones y pequeños
proyectos.
―Habla de visitar tiendas y ser conscientes de lo que
compramos. ¿Qué recuerda usted cuando entra a un 7-Eleven?
―Para mí, una de las grandes cosas a destacar de la visión de mi
abuelo es que 7-Eleven nació casi al mismo tiempo que un amigo de él, no sé si
has escuchado de él, el padre William Wasson, estaba formando los orfanatos
Nuestros Pequeños Hermanos. Estaba basado en Cuernavaca, en México. Los dos
hombres estaban dándole forma a su visión al mismo tiempo. Pasaban mucho tiempo
juntos platicando de ello.
El padre Wasson decidió que se inspiraría en mi abuelo, para
tomar el modelo de negocios y aplicarlo a un modelo sin fines de lucro de
orfanatos, para crecerlo. Mi abuelo entendió lo que hacía el padre y le dijo
que quería ser parte de su proyecto. 7-Eleven fue diseñado como un modelo para
darle poder a familias, que administraran las tiendas para generar sus propios
recursos. Se ve muy simple hoy, con el tiempo, pero en realidad fue una idea
revolucionaria en su momento. Si te metes a investigar un poco de mi abuelo, te
darás cuenta que con su concepto cambió el mundo con su concepto único.
7-Eleven se trataba de empoderar a las familias. Cuando voy,
veo algún 7-Eleven en el mundo, yo veo a la persona detrás de la caja. He
conocido mucha gente que me ha dicho, en Estados Unidos y otros países, que su
primer trabajo fue en una de esas tiendas o que de ahí sale para alimentar a su
familia y que cuentan con independencia financiera. Para mí, eso es lo que
significa.
Dice que está contenta, por cómo creció y el poder financiero
que tiene. Eso le permite hacer las cosas que hace. Y claro, acepta que le
ayuda a escalar las soluciones a otro nivel.
“También, cuando veo un 7-Eleven, siento mucha responsabilidad,
los veo y ash, digo, mi abuelo fue de conseguir esto cuando tenía 30 años, mi
padre logró esto cuando tenía 35 años, es una sombra muy, muy grande”.
―¿Qué le dijo su abuelo y su padre acerca de ser mujer? –le
preguntamos. Y suelta una fuerte carcajada.
―Antes que nada, no conocí a mi abuelo. Pero mi padre, él tuvo
cuatro hijos. Todos con 10 años de diferencia. Yo tengo 39, mi hermano 49, otro
59, y mi hermana 69, entonces, mi hermana, que es mucho más vieja que yo, fue
criada tradicionalmente.
“Cuando mi padre decidió adoptarme, dijo que estaba en lo alto
de su edificio en Dallas, admirando la ciudad, y decidió que iba a educarme
como hijo. Lo que significaba, me dijo, es que muchas de las cosas que un
hombre hace con su hijo, él las haría.
“Por ejemplo, me llevaba a su oficina y me decía que me callara.
Si alguien venía a visitarlo, me dejaba mirarlo de cerca mientras charlaban.
Me enseñó a detectar quién mentía al sentarse en la mesa.
“Otra vez me enseñó a tomar el control del cuarto de juntas sin
hablar, simplemente por la posición en que te paras. Cómo saludas de mano a
alguna persona, cómo negocias algo, todas esas cosas que tradicionalmente le
transmites a tus hijos.
“Él decidió hacer eso conmigo y dijo que mi lado femenino sabría
cuidarse solo.”
Mary Ann dice que debemos preguntarnos qué le enseñamos a
nuestros hijos y a nuestras hijas.
“No solamente es decir que las mujeres deben ir al frente y
ganar posiciones de poder, debemos pensar también cómo estamos educando a la
siguiente generación de niños y jóvenes para convertirlos en parte de la
solución, y no únicamente pensar que las mujeres serán las salvadoras.”
―¿Todavía se siente mexicana?
―Por mi genética, sí –vuelve a estallar su risa–. Quiero decir
que cuando fui adoptada, y me pusieron en una escuela en Estados Unidos, la
gente creía que yo era una especie de genio del arte. Cuando fui a México vi
que la gente que trabajaba con barro en el mercado era tan talentosa como yo
lo era. Lo que esto me dice es que México tiene mucho que ofrecerle al mundo,
México no encontrará el éxito tratando de ser Francia, Alemania o Estados
Unidos. México triunfará y realmente encontrará su lugar entre los líderes
mundiales cuando trate de ser el mejor México que pueda ser. Y eso sucederá
también cuando adopte su cultura indígena. México no sólo es una versión
miniatura de otro país, que es algo que ha hecho por mucho tiempo y lo ha
herido. México necesita abrazar su historia, que es lo que lo hace único en el
mundo.
Lo dijo ella: “La ignorancia hoy es una elección”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario